“Crisis político institucional en Brasil. Una oportunidad para Bolsonaro”

Por Natalia Razovich

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En contra de todos los pronósticos, Jair Bolsonaro, un candidato de extrema derecha, resultó electo presidente en Brasil y tal como sostiene Secco (2018), ello está lejos de ser un mero accidente histórico. ¿Por qué Bolsonaro? Es la primera pregunta desahuciada que se podría formular. Mientras su asunción se dio en un contexto de reconfiguración de las extremas derechas y del conservadurismo a nivel mundial, fue el contexto social interno el que habilitó y posibilitó su surgimiento y crecimiento. Esta investigación sostiene que la génesis del fenómeno Bolsonaro no puede ser abordada sin una aproximación a los procesos socioeconómicos que condujeron a la crisis político institucional en 2016. En consecuencia, teniendo en cuenta el ciclo de gobiernos progresistas desde 2003 al 2016, este trabajo analizará, las cualidades y limitaciones del modelo de desarrollo, los procesos de movilidad social ascendente y el posterior estallido de descontento social, así como la influencia de variables sistémicas en el desencadenamiento del proceso de impeachment a Dilma Rousseff por el cual, fue apartada de su cargo. A modo de hipótesis general, se sostiene que la ruptura del equilibrio entre un modelo de desarrollo pétreo y la movilidad social ascendente, sumado a la modificación de las variables externas que garantizaban su sustentabilidad, dio lugar a la viabilidad del proceso de impeachment. En primer lugar, se sostiene que el fin del boom de las commodities llevó a la necesidad de ajustes macroeconómicos generando un estancamiento en el progreso social que derivó en las primeras protestas de 2013, donde el foco de descontento giró en torno a nuevas demandas ciudadanas vinculadas a los servicios públicos urbanos, seguridad, transporte, salud y educación. En segundo lugar se afirma que, en el marco de un contexto de indignaciones globales y reacomodamiento de fuerzas e ideas conservadoras, estas protestas abrieron una “estructura de oportunidades”, que dio lugar a la movilización en las calles de sectores conservadores, con consignas anticorrupción y pro impeachment, legitimando la acción del Congreso. Las mismas fueron acompañadas por sectores empresariales y políticos opositores propiciando un giro ideológico hacia la derecha.